El himno MIL ALBRICIAS


“Nosotras también hicimos fiestas; aquí, en el Noviciado, 
la tuvimos el día 7 de diciembre, después de la Novena, 
y en el colegio el día 15; todo con mucha solemnidad. 
Gloria sea dada a Dios y a nuestra Purísima Madre”. (M. Cándida)

El Himno Mil Albricias tiene sorprendentemente su origen en la isla de Guam. Guam pertenece a las llamadas Islas Marianas del Pacífico, nombre que les fue dado en 1668 en honor a la Reina Mariana de Austria, esposa de Felipe IV de España. Fernando de Magallanes incorporó la isla de Guam a la Corona Española en 1521, hasta que los Estados Unidos de América se apoderaron de ella en 1898, expulsando al último gobernador español. Los habitantes de Guam son denominados “chamorros” y entre sus hijos ilustres destaca el P. José Bernardo Palomo Torres (1836-1919), el primer oriundo de Guam ordenado sacerdote en 1859.

P. José Bernardo Palomo Torres 

En algún momento comprendido entre 1859 y 1871 el P. José Bernardo compuso el himno “Mil Albricias” para ensalzar la gloria de la Virgen María cuyo dogma de la Inmaculada Concepción había sido proclamado por el Beato Pío IX en 1854. El himno fue compuesto en castellano, y forma parte de una serie de cantos religiosos que el sacerdote compuso para diversas parroquias de la isla. Tras la invasión de los Estados Unidos, este himno, y otros compuestos en castellano, fueron olvidándose en favor del inglés y de la propia lengua chamorra. Hasta mediados del s. XX el Mil Albricias seguía siendo cantado por algunas comunidades de fieles atendidas por religiosos españoles. Luego cayó totalmente en el olvido, hasta entrado el s. XXI en que fue traducido al inglés y retomado en algunas parroquias.

Mil Albricias original del P. José Bernardo

Mil Albricias al siglo presente,
Pío Nono se llena de honor,
pues proclama del trono docente,
toda Pulcra es la Madre de Dios.

Disputaban los siglos el hado
de escuchar la divina sanción,
que fijase cual dogma sagrado
la impoluta sin par Concepción.

El tesoro celeste sellado,
este arcano divino encerró.
Pero al fin Pío Nono inspirado
con sus célicas llaves lo abrió.

Mil Albricias al siglo presente,
Pío Nono se llena de honor,
pues proclama del trono docente,
toda Pulcra es la Madre de Dios.

Once lustros contaba la centuria,
cuando Pío los sellos rompió,
y al clamar que María era Pura
todo el orbe de luz se inundó.

Suenan harpas de eterna armonía.
El abismo al oirlas bramó.
Mas la tierra aclamaba a María,
¡toda Pura más bella que el sol! (x2).

Mil Albricias al siglo presente,
Pío Nono se llena de honor,
pues proclama del trono docente,
toda Pulcra es la Madre de Dios.

Seguramente el Mil Albricias llegó a España de la mano de misioneros del Pacífico, probablemente Agustinos Recoletos o Jesuitas. En España tuvo cierto predicamento en algunas comunidades religiosas y también se encuentra presente en algunos cantorales parroquiales. Felizmente en las Hijas de Jesús podemos decir que el Mil Albricias encontró un hogar estable. Desconozco la fecha exacta en que el himno se cantó por primera vez en la Congregación o si la Madre Cándida llegó a conocerlo. Lo que está claro es que se popularizó en los colegios de las Hijas de Jesús, convirtiéndose en un himno común que aúna y congrega en un mismo sentir de fervor mariano a religiosas, alumnos, antiguos alumnos y amigos de la Congregación.

Capilla del colegio Stella Maris de Almería (1960) 

Mil Albricias que se canta hoy en los colegios de las Hijas de Jesús

Mil Albricias al pasado siglo,
Pío Nono se llena de honor,
pues proclama cual dogma sagrado,
toda Pura es la Madre de Dios.

Disputaban los siglos la dicha
de escuchar la divina sanción
que fijase cual dogma sagrado
la muy Pura y sin par Concepción.

Mil albricias al pasado siglo,
Pío Nono se llena de honor,
pues proclama cual dogma sagrado,
toda Pura es la Madre de Dios.

Once lustros contaba ya el siglo
cuando Pío los sellos abrió,
y al clamar toda Pura es María
todo el orbe de luz se inundó (x2).

Mil albricias al pasado siglo,
Pío Nono se llena de honor,
pues proclama cual dogma sagrado,
toda Pura es la Madre de Dios.


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